lunes, 17 de julio de 2017

Nos movemos al este (Látrabjarg a Kroksfjardharnes)

La mañana del día 26 volvemos a Látrabjarg, además de volver a ver el acantilado repleto de aves marinas, nos fijamos en más cosas, como las focas grises que descansan al pie del cantil, sobre la plataforma de abrasión, y otra orca que pasa nadando hacia el norte. El cielo hace un amago de enmarañarse con cirros que llegan desde el oeste, no hace realmente frío, tampoco mucho viento.

Hacer seawatching desde el faro era algo que me picaba la curiosidad desde hacía tiempo, así que monté el telescopio y me puse a mirar hacia el oeste. No es el mejor momento para hacerlo, a estas alturas del año casi todo, o todo lo que se ve, son las propias aves de la colonia. Creo que si sumo todos los pájaros que veo en un año en Asturias no llego a tantas aves como hay aquí, y eso que por la vaca pasan bastantes miles.

Faro de Látrabjarg
Pasan grandes bandos de álcidos en todas direcciones, a casi cualquier altura y distancia, algunos están muy lejos, otros muchos pescan en el agua, todos en plumaje nupcial. Araos comunes, alcas, araos de brunnich, frailecillos, araos aliblancos, fulmares, gaviotas tridáctilas, gaviotas hiperbóreas y cerca de la superficie bandos de eider. Entre todos ellos pasan dos alcatraces inmaduros hacia el norte. Es imposible contar todo, y quizá tampoco tiene mucho sentido hacerlo, creo que pasan más aves hacia el norte que hacia el sur, pero tampoco estoy seguro.

Seawatching Látrabjarg, Islandia
Empezamos a pensar en volver hacia el este, aún nos queda la mayor parte del trayecto, hay que bordear la costa norte, este y sur de la isla, así que comemos y nos vamos.

Foca gris (Látrabjarg, Islandia)

Camino de llegada-salida de Látrabjarg.
A pocos kilómetros hay una colonia de Charrán ártico, nunca los había visto con una luz así, el dorso, tiene brillos plateados, y el rojo coral del pico y las patas casi ilumina.

Charrán ártico (Vestfirdir, Islandia)
En un paseo por la playa de Brunnar vemos correlimos oscuro, un grupo de éideres, una hembra de havelda, están criando una pareja de ostreros y varias de chorlitejo grande. Hay varios lagos un poco hacia el interior, en el de Breidavik, hay muchas gaviotas tridáctilas, deben de venir aquí para quitarse la sal del plumaje, en otro lago más pequeño, una pareja de colimbo chico. Son lagos que alguien del sur como yo, asociaríamos a zonas muy altas por el aspecto, lagos alpinos, pero estoy al lado de la costa.

Correlimos oscuro (Brunnar, Islandia)

Ostrero (Brunnar, Islandia)

Grupo de éideres en la playa, machos, hembras y primeros veranos. (Brunnar, Islandia)
Seguimos al este, conduzco por la costa sur de la península de Vestfirdir, se sucede un fiordo tras otro, la carretera suele bordearlos, otras veces ataja por un pequeño collado, en uno de ellos veo desde el coche mi primera perdiz nival. En la costa, desde la carretera se ven serretas medianas, cisnes cantores y siempre muchos éideres. En la kilométrica playa de Raudassandur, fotografío por fin una agachadiza común decentemente, las he tenido zumbando con las plumas externas de la cola en su vuelo de cortejo ya muchas veces, pero siempre acababan posándose en zonas de hierba alta.

Agachadiza común (Raudassandur)
Carretera bordeando uno de los fiordos.
Buscamos algún sitio para dormir, y paramos en algún lugar del istmo de Vestfirdir, llamado Kroksfjardharnes. En el tejado de una casa resulta que hay una perdiz nival.

Perdiz nival, (Kroksfjardharnes, Islandia)

Varios chorlitos dorados, corretean y chillan alrededor de la furgoneta en el brezal, salpicado de flores alpinas en el que hemos aparcado. Se oye a los cisnes cantores un poco más abajo.

Sigue haciendo buen tiempo, aquí ya no hay cirros, solo unas nubes bajas que parecen querer acercarse tímidamente desde detrás de unas montañas que hay en el este, pero que no llegan nunca, son muy oscuras por la poca luz pero inofensivas. Hace un poco más de frío, la mínima esa noche baja a 2,9ºC.

Mañana seguiremos hacia las zonas húmedas del noreste de Islandia.




jueves, 13 de julio de 2017

Látrabjarg

Al llegar al puerto de Branslaekur ya en la península de Vestfirdir, los fiordos del noroeste, el paisaje ha cambiado, la vegetación es más rala, solo unas pocas herbáceas y flores alpinas en hábitat de tundra, no hay árboles ni arbustos, los acantilados están trillados por la nieve y el hielo que cubre todo ésto durante meses, las montañas están pulidas por antiguos glaciares.

Nos dirigimos al oeste, primero el mar nos queda a la izquierda, después la carretera vira al norte, asciende y vuelve a descender por la cara norte de las montañas, la bajada es un pequeño y empinado puerto, la carretera se retuerce, hay una vista del paisaje quita el hipo, una vez abajo, ya en otro fiordo se termina el asfalto y seguimos por un camino, otra vez rumbo oeste. Pasamos al lado de playas con gaviotas hiperbóreas y eideres, hay una colonia de charranes árticos ya con pollos en el mismo camino, hasta que de repente se termina, se acabó la tierra hacia el oeste, estamos en el punto más occidental de Europa si exceptuamos las Azores. A solo 300 kilómetros, la próxima costa es ya Groenlandia.

Hace tiempo que luce el sol, son las 21:15 pero la luz es increíble, hay un pequeño faro sin torre, es solo una especie de bloque blanco bastante bajo con la lámpara que alumbra solo los 180º que miran al mar, a sus pies, y desde allí hacia la izquierda se extiende la mayor colonia de aves marinas de Europa (Latrabjarg), un acantilado de 14 kilómetros de longitud repletos de araos, alcas, frailecillos, fulmares, gaviotas tridáctilas. Hay muchos miles de aves marinas, los que primero se ven son los frailecillos, quizá es el momento álgido del viaje.

Me ha costado mucho elegir las fotos, hice muchas y me dejo casi todas para mí, hacer fotos aquí no tiene demasiado mérito, nunca había visto una luz así y las aves no tienen miedo.

Frailecillo (Latrabjarg, Islandia) 24-6-17
Frailecillos

Frailecillo (Latrabjarg, Islandia) 24-6-17
Fralecillo
La luz que va bajando de intensidad y cambiando de matiz juega con el plumaje y los colores.
Frailecillo, (Latrabjarg, Islandia) 24-6-17 

Los frailecillos están en la parte alta del acantilado, sus nidos justo bajo la hierba, en agujeros hechos en la delgada capa de tierra , aún no tienen pollos, se mueven despacio, caminan graciosamente a tu lado, te miran y siguen con su vida.

A la misma altura o un poco más abajo están las alcas, delineando con sus contrastes.

Pareja de alcas (Latrabjarg, Islandia) 24-6-17
Alca, formas y líneas (Latrabjarg, Islandia)
Un poco más abajo, cría una de las especies que más ganas tenía de ver, un especialista del ártico que apenas se mueve hacia el sur en invierno, sigue viviendo muy cerca del hielo marino en la estación fría, el Arao de Brunnich.

Arao de Brunnich (Latrabjarg, Islandia) 24-6-17
Mirando hacia el acantilado, una muchedumbre de aves habían cogido su sitio en las repisas, estas vistas se extendían por kilómetros, en el mar flotando y volando más miles de aves, es una visión abrumadora.

Latrabjarg en todo su esplendor (Islandia)
De repente detrás, se mueven dos pequeños animales, pequeños, pero mayores que cualquier ave, es otro de los que tantas veces he visto en documentales, y que nunca pensé tener tan cerca, juegan con los restos de un pájaro que han cazado y pasan corriendo entre nosotros....son dos zorros árticos.

Zorro ártico (Latrabjarg, Islandia) 24-6-17

Zorro ártico (Latrabjarg, Islandia) 24-6-17
A las 11 de la noche se oye ladrar a un zorro ártico lejano, en esta tundra aparentemente desierta pero llena de vida.

Me quedo con muchas fotos, con pinturas y sobre todo con el recuerdo de un lugar increíble del mundo.

Esa noche dormimos a 2 kilómetros del acantilado, en la playa de Brunnar, para volver al día siguiente. 

martes, 11 de julio de 2017

Snaefelsnes y Flatey (24-6-17)

El tiempo empeora durante la mañana del día 23, nos movemos bordeando la península de Snaefelsnes hacia el norte y luego al Este con un cielo gris oscuro, nimbos cargados de agua y un viento frío que había rolado a noreste y soplaba a unos 70 Km/h continuo.

Hacia el este pasamos por los pueblos de Hellissandur, Grundarfjordur con su impresionante montaña Kirkufell, como una aleta de tiburón pétreo, y terminamos en Stykkyshólmur, al este de la península, pueblo relativamente grande donde mañana cogeremos el ferry que parando en la isla de Flatey nos dejará en los fiordos del noroeste de Islandia.

Flatey es una paraíso de aves, una isla de 2 kilómetros de largo, llana (flatey quiere decir plano en islandés), es un destino de tiempo libre para los islandeses, y las aves aquí están confiadísimas, es conocida entre los ornitólogos por ser uno de los últimos lugares de nidificación de falaropo picogrueso en Europa, era mi principal objetivo en este lugar, no es una especie fácil por escasa y porque las zona de nidificación está cerradas. Los he visto muchas veces en Asturias en paso por la mar en plumaje de invierno, aquí, si lo hacemos bien y ellos quieren podré verlo en todo su esplendor nupcial.

Sabía, después de mucho buscar por internet en España, dónde buscarlos, así que llegamos hasta el sitio concreto, al final del pueblo, pero no aparecía, solo picofinos, al poco tiempo veo uno volando de mar hacia tierra fugazmente, camino un poco más y 15 minutos después veo otro, o el mismo posado en el mar, entre algas laminarias, bajo para acercarme un poco y ya no está, espero, busco...

Camino de nuevo hacia el pueblo y lo vuelvo a ver lejos de mí pero al lado de la costa, es una hembra de plumaje flamante, voy hacia ella.



Paso un rato genial, sin duda uno de los mejores momentos del viaje, yo con los pies metidos entre las algas laminarias, casi en la orilla del mar, el falaropo picando tranquilo en la superficie entre picofinos, y frailecillos, sigue el viento y el frío pero hago muchas fotos, es un pájaro precioso. Loles me ha estado esperando refugiada entre rocas, aguantando estoicamente el agua y viento entre fulmares, araos aliblancos y una pareja de escribanos nivales.

Volvemos para dar una vuelta por el pueblo, meternos en el bar tienda del puerto y esperar al ferry que nos llevará a los fiordos del noroeste.

Al final empieza a salir un poco el sol, lo que me deja hacer unas fotos a los araos aliblancos, el sol hace virguerías con los matices verdosos del plumaje de los araos.

Arao aliblanco (Flatey) 24-6-17

Archibebe común (Flatey) 24-6-17Archibebe común

Aguja colinegra islandica (Flatey) 24-6-17

Falaropo picofino hembra (Flatey) 24-76-17

Eider (Stykkyshólmur)
Cogemos el barco dirección norte de nuevo, una hora hasta llegar a los fiordos, al acercarnos el paisaje es espectacular, sale el sol y las aves que me esperaban... lo veremos en la siguiente entrada.

Kirkjufell (Grundarfjodur, Snaefellsnes, Islandia)
Fiordos de Brjanslaekur

domingo, 9 de julio de 2017

Islandia. Snaefellsness

Día 22 y tomamos rumbo norte hacia Snaefellsnes, una de las tres penínsulas que se proyectan hacia el oeste, la península central, tiene un relieve bastante abrupto, con alturas que llegan hasta los 1400 metros en el volcán Snefells con un glaciar en la parte alta.

Trayecto del viaje marcado en verde.

Por el camino paramos en Borgarnes, donde comemos bajo la lluvia y visitamos un cementerio. En el puerto hay un Arao aliblanco, y varios eideres. La vista es espectacularmente común en este país, montañas que llegan casi a la costa donde se precipitan en enormes canchales y abanicos aluviales en las zonas bajas.

Borgarnes.
El tiempo mejora un poco, llueve a ratos, pero cada vez menos y el viento afloja.
Por el camino varias lagunas llaman mi atención a los lados de la carretera, paramos en algunas de ellas y llegan las primeras observaciones de colimbo grande, colimbo chico en plumaje nupcial, hay además muchos porrones moñudos, bastardos, vemos dos tarros blancos, relativamente escasos en Islandia, falaropos picofinos, los charanes árticos, archibebes comunes y agachadizas comunes están por todas partes.

Colimbo chico (Snaefellsnes) 22-6-17
Colimbo chico
Pareja de colimbos chicos
Los colimbos están de guía, este era uno de los momentos más esperados para mí, y llegarían muchos más.

Seguimos hacia el oeste por la costa sur de la península hasta Arnastapi, el volcán y su glaciar ya se ven claramente entre las nubes, hay unas playas enormes y prácticamente inalteradas, con lagunas, con sistemas dunares sin tocar, con ríos salvajes...

Llegamos a Arnastapi un pequeño pueblo marinero cerca del extremo de la península de Snaefelssnes. Desde el pueblo los charranes atacan sin piedad las cabezas de la gente, hay ostreros en la hierba, y en las rocas frente al pueblo una colonia de gaviotas tridáctilas, fulmares, cormoranes moñudos en el basalto que una vez fue lava, nos encontramos de bruces con un enorme gavión hiperbóreo que estará criando cerca.

Las aves están muy cerca, el ruido de muñeco de goma de las tridáctilas se mezcla con el olor de la colonia, los fulmares pasan volando al lado sobre el acantilado, si giras en una dirección la cabeza ves cientos de charranes árticos, si la giras en otra dirección cientos de tridáctilas, abajo, eideres y fulmares, ostreros, en el mar... un macho de orca... ¿en serio? ¿pero que es esto? hace falta tomar un poco de aire para gestionarlo todo.

gaviota tridáctila

gavión hiperbóreo

fulmar en colonia

fulmar

ostrero

Macho de orca (Snaefelsness)
Nos quedamos a dormir allí mismo esa "noche", hay una colonia de gaviota reidora en el camping, agujas colinegras, agachadizas y archibebes comunes.

Colonia de tridáctilas, moñudos, fulmares entre el basalto

Entre Arnastapi y Hellnar, el acantilado se parece a los restos de una iglesia. 

Glaciar del volcan Snefells
Seguiremos hacia el norte en la siguiente entrada.


jueves, 6 de julio de 2017

Islandia. Golden circle. (21 y 22-6-17)

El día 21 por la tarde cogíamos la furgoneta en la que íbamos a vivir los siguientes 10 días, y con ella dar la vuelta entera a Islandia siguiendo la llamada Ring Road, desde el suroeste del país en sentido de las agujas del reloj, en un recorrido circular alrededor de toda Islandia. Además de ese trayecto, había otros lugares fuera de él a los que queríamos ir, como la península de Snaefellsness y los fiordos del noroeste.

Salimos en dirección noreste desde Reikiavik hacia los que quizá sean los enclaves geológicos más importantes del país, empezando por Thingvellir, la falla continental.

Islandia no es otra cosa que una isla creada por la emersión de la dorsal mesoatlántica, es decir los montes más altos de una enorme cordillera submarina que recorre el centro del Atlántico durante miles de kilómetros,  desde aquí la placa americana y la euroasiática se separan la una de la otra varios centímetros al año, por lo que se puede caminar directamente por esta grieta en la superficie terrestre.

Dorsal mesoatlántica atravesando Islandia. (Fuente: el planeta azul)

A la izquierda estaría América en términos geológicos, no políticos, y a la derecha Europa.
En realidad, más que una falla, es un sistema de fallas, esto era algo que como geólogo quería comprobar in situ, no solo existe esta falla, paralelas a ella, en esa zona pueden verse más fallas del mismo tipo, menos accesibles a la gente eso sí.

Este tipo de fallas se llaman "graben", dos bloques a los lados, llamados "horst" se separan (placas americana y europea en este caso), y el que queda entre los dos se hunde al perder el apoyo lateral.

Gráfico tomado de "Precision Graphics"
Caminar por esa zona hundida es una gran experiencia.

En algunas zonas el agua se introduce en el graben y forma lagos, uno de ellos (Silfra" es conocido porque en el se puede hacer submarinismo en un agua increíblemente transparente entre dos continentes.

Silfra (falla de Thingvellir)
También se veían coladas de lava almohadillada.


En esas lagunas, había familias de ánsar común, charrán ártico, una serreta mediana y el primer falaropo picofino del viaje, ya nos dábamos cuenta de lo confiados que suelen ser los pajaros aquí.

Ánsar común
Desde allí nos fuimos a la zona geotermal del geiser Strokkur y Geisyr, al estar cerca de la falla continental el calor de las zonas profundas de la Tierra suben aquí por fisuras en la roca hasta llegar muy cerca de la superficie, este calor hace que el agua aumente mucho de temperatura y presión, es por eso que emerge de la tierra a presión suficiente para crear géiseres que se elevan muchos metros y que además en el caso del Strokkur son bastante regulares en sus erupciones, más o menos cada 10 minutos se producía una.

Agua termal en la zona de Strokkur.

Geiser Strokkur "relajado"

Geiser Strokkur en "erupción"
 El agua del pequeño crater empieza a hincharse como en una burbuja, y de repente se oye un sonido de respiración de ballena gigante y una columna de agua se eleva muchos metros.

Al lado algunas lagunas como ésta tenían un color azul de "otro mundo"



Después del géiser, seguimos rumbo noreste para ver la cascada de Gullfoss, una gran masa de agua que se precipita por una garganta en dos escalones perpendiculares. De todas las cascadas que vimos en Islandia esta es quizá la más impresionante. Había visto fotos de este sitio, pero el tamaño y el ruido, hacen que sea totalmente diferente.

Cascada de Gullfoss
La próxima entrada, la península de Snaefellsness, dónde las aves empezaban a cobrar mucho protagonismo...
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